martes, 21 de septiembre de 2010

Erasmus Lisboa I

Llegué a Lisboa un viernes por la mañana. Pero por la mañana de verdad, a las 6:30 de la mañana con el cambio de hora.  Después de dejar las cosas en el apartamento y una breve explicación por los pormenores del piso, salí a ver los alrededores. Resulta que la facultad queda a 5 minutos de aquí andando. Así que hasta las 10:30 que abrían la oficina me dio tiempo de estirar las piernas que no había estirado en las 11 horas de viaje en bus. Lo primero, localizar la oficina de relaciones internacionales (duración: 7 minutos). Después una vuelta por el campus (duración: 30 minutos). A continuación bajar hasta un parque para quedarme dormido en un banco (duración: el resto del tiempo hasta las 10).


Entonces fui a la oficina. La mujer me atendió en un perfecto inglés del que no entendí de la misa la mitad. Entonces me preguntó si quería que hablara en portugués. Iluso de mi le dijo que si. Fue bastante peor. Al final le dije todo lo amable que pude que hablara en portugués pero LENTO! Esa mañana fue sólo la mitad del papeleo. Faltaban cosas en todos los sitios. A día de hoy sigo esperando que me den el carnet de estudiante.


Volví para mediodía al piso. No caí en el detalle de que no tenía nada que comer hasta que dieron las 3 y yo seguía deshaciendo la maleta. Menos mal que se apiadó de mí mi compañera de piso y me invitó a comer. Después de la comida la siesta de rigor, que en el bus no se duerme bien. Y luego fui a comprar (si hubiera ido antes de comer hubiera sido más provechoso, pero qué se le va a hacer). De paso me di otra vuelta por la zona. Esta vez un poco más por las tiendas.


Esa noche fue la primera noche de marcha. La marcha aquí en Lisboa es impresionante. En el Barrio Alto hay mareas de gente por las calles, las plazas, los pubs... Acostumbrado en Granada a beber sólo en el botellódromo, llegar aquí y comprar un litro en una tienda decente es calidad de vida. No, los chinos de Granada hacen el avio pero de fiar no son, eso es así, no voy a discutirlo. Aparte de eso, no hubo mucho más de fiesta. Entre el frío, el alcohol y el sueño que llevaba encima por el viaje, a las 2 horas estaba para el arrastre, con un mal cuerpo impresionante y dando tiritones de frío. Eso sí, pillé la cama y fue gloria bendita. Además, me paso algo gracioso (ahora que lo cuento, en su momento no lo fue). Me levanté al día siguiente y miré la hora: 8:30. Y pensé "ostias, no me puse despertador y tenía tanto sueño que he dormido hasta las 20:30!!". Total, me levanto, voy al baño y como era muy temprano para cenar, enciendo el ordenador y me pongo a ver un capítulo de Buenafuente. Cuando acaba miro por la ventana veo que hay cada vez más luz. Eso ya era raro, las 9:15 y ese solazo no es bueno. Necesité 2 minutos de reflexión y tres relojes para mirar la hora y darme cuenta que eran las 9:15 AM! Mierda de relojes analógicos, menos mal que el ordenador sí tiene uno de 24 horas. Pensé hasta en entrar en internet y asegurarme, pero me pareció demasiado enfermo. Así que tal y como me había levantado, apagué el ordenador y me acosté. Ya decía yo que era raro que durmiera tanto. La siguiente vez que vi el reloj SI era mediodía y me levantaba a una hora decente (13:30).


Y así llegamos al sábado. Por el día no hice nada del otro mundo. Dormir hasta que mi subconsciente me levantó a guantazos. Claro, que me levantó a las 8, así que fue la hora justa para ir de fiesta otra vez, ahora descansado. La gente con la que había salido la noche anterior tenía un plan que no me moló demasiado, así que quedé con otros a través del Tuenti en el mismo mirador donde había estado la noche anterior. La verdad es que nunca había usado el tuenti para algo provechoso, así que por una vez le estoy dando una utilidad.
El problema cuando quedas con alguien que no conoces en persona es que no lo conoces en persona (típica frase recursiva). Y si quedas con más gente pues el problema se multiplica. Pero qué leches! ya vería a un grupo de gente hablando español, y además me sabía el camino, tengo memoria fotográfica. Pues resulta que no. Me perdí por el centro de Lisboa, a las 12 de la noche, con todo llego de gente y llegando hora y media tarde. Cuando por fin llegué al mirador me tiré 5 minutos dando vueltas sin ver a nadie español. A punto de desistir estaba cuando me dio por asomarme y, al menos, ver las vistas. Lo mejor es que la plaza seguía por abajo con unas escaleras a los lados. Mi cara fue para echarle una foto y enmarcarla (algo así ¬¬). Y si, abajo sí había un grupo de españoles (otra vez cara de ¬¬).

Mis dos primeros días en Lisboa. ¿Un poco caos? Bueno, ya veremos, porque si es un caos, todavía no ha acabado. Cuando lleve aquí dos meses, tenga mi horario, haya ido a clase y me conozca las zonas de marcha bien, podré decir que ya no hay caos. Mientras tanto... es lo que hay.

2 comentarios:

Elvispain dijo...

¿Pero tú a qué has ido, tío? El carnet de estudiante te lo darán cuando estudies, digo yo, que el de conducir te lo dan cuando conduces. Ainssss, menos mirador, y más estudiar, que tienes que dar ejemplo, hombre...
Un beso granaíno de los 4 de Santa Fe.

Jevyan Evenstar dijo...

ejemplo? yo no sirvo para esas cosas! XD aunque ya en la segunda entrega cuento que he empezado a estudiar. Para que veas! jajaja Échale un ojo que ya está publicada

 
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